Reseña: El mal camino de Mikel Santiago




Ficha Bibliográfica
Nombre: El mal camino
Autor: Mikel Santiago
Editorial: Ediciones B para su colección "La Trama"
ISBN: 9788466657044
Páginas: 426
Precio: 18,05€





En una carretera rural del sur de Francia, un hombre surge de la oscuridad y desencadena una serie de extraños acontecimientos, convirtiendo en una pesadilla las vidas del escritor Bert Amandale y su amigo Chucks Basil, una estrella de rock en horas bajas.



Hace algunas semanas, tuve la suerte de conocer a Mikel Santiago, autor de la novela que comentaré en esta oportunidad. Además de reconocer en él a una persona muy cercana y amable, también debo añadir que se ha convertido en uno de esos escritores, cuyo libro, he sido incapaz de dejar hasta llegar al final. Te lo aseguro Mikel, comencé con muy pocas ganas la lectura, te estabas yendo por algunos derroteros, para mí, poco llamativos pero, eso me duró unas diez páginas como mucho, tras haber empezado a disfrutar de la presencia de Chucks, todo cambió en la lectura y en mi visión de tu novela. (Crónica de la presentación de "El mal camino", en este enlace)

Sé que muchos lectores, han repetido contigo con esta nueva historia, te siguen desde tus comienzos con “La última noche en Tremor Beach”, yo no he tenido esa suerte, pero tampoco me hizo falta haberla leído, para saber que detrás de esa apariencia de rockero, se esconde también, un gran escritor.

Concretamente con este libro, me han sucedido varias cosas. Como decía al principio, los sucesos no iban con mucha velocidad, pero no hay que juzgar jamás a un libro solo por esas primeras páginas, hay que seguir leyendo y recrear el contenido completo y eso fue lo que hice, incluso, en algún momento de la historia, me dieron muchas ganas de conocer Chucks, según lo ha descrito su autor, es un rockero algo venido a menos, aunque con una casa y dinero suficientes como para no tener problemas el resto de su vida, pero no fue el motivo de mi deseo, sino más bien su carácter y los acontecimientos que ocurrieron a su alrededor, sucesos que hicieron que la piel se me erizara y que en más de una ocasión, me fuera a dormir con la sensación de que iba a encontrar la solución.

No miento y no voy a comenzar ahora, sobre todo cuando se trata de comentar una novela, lo cierto es que hubo un par de días que no podía parar de leer, los cuales equivalen a dos momentos claves en la historia que nos cuenta este joven autor. No pude dejar de leer hasta saber qué rayos ocurría, leí como posesa a sabiendas que en algún momento llegaría al final pero, al mismo tiempo, sin el más mínimo deseo de que llegara, sentimientos muy encontrados para variar.

Cierto es que he prometido un comentario con aires de rock and roll, aunque mi definición del mismo, querido Mikel, sea más bien de los años 60,  cuando Elvis estaba en su apogeo, no soy de su época, pero me fascinaba como movía sus huesos, tu también haces referencia en algún momento de la novela a este extinto rocanrolero.

Como historia y narración, su autor ha acertado: un accidente de tráfico en mitad de la noche son el punto de partida y tras el volante, este personaje mítico llamado Chucks, venido a menos como decía antes, porque en su trayectoria había probado de todo y bebido de todo y en algún momento, la misma vida, se encargó de pasarle factura tanto por sus actos como por lo que consumía, al punto de mantenerlo en un permanente delirio.

Lo malo es que este personaje, no interpretaba una sonata de fuga en do mayor, sino que jugaba entre los sueños y la realidad y esa mala decisión, hizo dudar, incluso a su viejo e inseparable amigo, Bert.

Según leía y, entre más conocía a Bert, un escritor que en sus inicios también hizo sus presentaciones como músico pero que se decantó por la escritura, con un best seller a sus espaldas y una novela casi por encargo en proceso de escritura, llegué a pensar que el autor se estaba haciendo un guiño a sí mismo. Por razones que no pienso aclarar en este comentario, han de saber que todos los padres del mundo, al menos el mío y el de mi hija, ven en sus futuros yernos a alguien no merecedor de ellas, viven preocupados de su entorno y de quienes las rodean pero, un día abren los ojos y se dan cuenta, que solo estaban de préstamo, que nunca dejarán el título de hija y que, aquella escopeta que guardaban tan celosamente en el armario para defenderla, nunca hizo falta, solo espero que Bert y por esas mismas alucinaciones de las que sufro después de leer una buena novela, comprenda que nada es para siempre y que su hija nunca dejará de ser su hija, esté donde esté y que también, el saber que respira, sea un motivo más de felicidad. Para ser un personaje de ficción, como pueden comprobar, me convenció, aunque para fines prácticos, siga durmiendo entre las hojas de un libro.

Si hay algo que no me gusta hacer en mis comentarios, es referirme a los estilos, porque soy una convencida de que cada cual tiene el suyo y por más que nos empeñemos en comparar, resulta imposible y hasta de mal gusto, solo me limitaré a decir que eres tremendamente desenfadado, Mikel, he leído mucho a lo largo de mi vida y créeme, me has cautivado, más que personajes de una novela, me parecieron amigos, excepto los malos, demasiado “pijos”, ya que estamos hablando con sinceridad y me refiero a estilo, muy falsos pero supongo que era el objetivo, muy perfectos y nadando en dinero, ciertamente daban bastante asco. Las conclusiones y cabos que iba atando Bert, eran prácticamente los mismos que iba encontrando yo, a pesar de las pocas pistas que se encuentran a lo largo de la narración.

La imaginación, para mí, ha jugado un papel muy importante; los muertos casi siempre están muertos, pero por ese juego que hace entre el ser y el estar, me invadieron muchas dudas: la escena del coche en el garaje, las miles de formas de cargar con una culpa, el hospital, un glosario muy nutrido y del que reconozco, fui presa de los múltiples juegos de su autor.

Entre otras muchas cosas materiales de las que me enamoré: el descapotable no pongo la marca porque soy un verdadero desastre con los nombres, el Robert y la casa de Cádiz.

Y de los personajes, sigo con deseos de conocer a Chucks, creo que ha salido de la fecunda imaginación de Mikel Santiago, pero todos los escritores tienen o, un álter ego o algún amigo que recrean a través de sus personajes y por supuesto Bert, que entre más pánico sentía por los derroteros, caminos y circunstancias por las que transitaba, más cercano le sentía, casi como a su propio autor. Una gran novela que pone en entre dicho si la fama, el dinero valen más que la vida de los que amamos. Una novela, donde algunos de sus referentes son: la música, el rock y las andanzas que muchos de los músicos tienen a lo largo de su vida, una novela que me hizo recurrir a la Wikipedia y al diccionario.

Rescatando una frase del libro: “los cotilleos siempre corren como “polvo en el viento"”, trajo a mi memoria una canción de Kansas “Dust in the wind o Polvo en el viento”, de la cual dejo una pequeña muestra y vídeo de la presentación de su libro, en homenaje a Chucks Basil, Bert Amandale, Mikel Santiago, su banda y a todos esos rockeros de alma y corazón.

“I close my eyes
Only for a moment 
And the moment's gone
All my dreams
Pass before my eyes. 
That curiosity…”













Algunos datos sobre su autor: Mikel Santiago nació en un pueblo marinero de Vizcaya en 1975. El piano de su hermana, que siempre resonaba por la casa, despertó en él un apetito muy temprano por la música. De sus primeras lecturas recuerda las obras de Sherlock Holmes, Los Cinco y Edgar Alan Poe.

Ha vivido en Irlanda, de donde sacó las ideas para escribir esta novela, y actualmente reside en Ámsterdam, donde trabaja en el mundo del software. Cuando no está entre ordenadores, se dedica a escribir y a tocar la guitarra con su banda de blues-rock.

La última noche en Tremore Beach, su debut literario, se ha convertido en un fenómeno antes de su publicación y ha hecho que se le compare con maestros como Stephen King, Jöel Dicker o John Connolly.


Gentileza Ediciones B a través de Que Locura de Libros

4 comentarios :

  1. Sin lugar a dudas un libro formidable y en el que consigue que pese a ese aire de tipo duro todos nos encariñemos con Chucks y nos da incluso un poco de pena su soledad.

    Besos.

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  2. Cada vez tengo más ganas de leer este libro, tiene una pinta estupenda
    Besos

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  3. Muy buena tu reseña, me parece sensacional que hayas logrado conocer al autor, honestamente el libro me llama la atención desde la portada así que no dudo en leerlo.
    Tienes un blog muy bonito, un beso. ❤

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