Título: No es tiempo de peros
Autor: David Jiménez «El Tito»
Editorial: Off Versátil
Páginas: 413
Puntos de venta:
Sinopsis
Puedes leerla completa, aquí.
Comentario
Esta lectura corresponde a la dinámica #SoyYincanera quienes, a través de Ana Kayena y Carmina, me han considerado para la lectura y comentario de esta novela.
No es tiempo de peros, es un libro que me ha sorprendido en todo el amplio sentido de la palabra. Si ya, Inspector Solo, cuyo comentario puedes leer en este enlace, me mantuvo en vilo durante toda la lectura, esta tercera entrega, me ha dejado sin palabras.
En contra de lo que puedan haber sentido otros lectores a lo largo de la trama, he descubierto a un Marcial Lisón que si bien, ante todo y para todo, parece ser un ser que nada, constantemente, contra la corriente, también me ha hecho reconocer esa parte más humana que como personaje, sabe esconder a la perfección.
Por otro lado, Zoe, con todos los acontecimientos que le tocó vivir en la segunda parte, se ha hecho más fuerte y ha adoptado una actitud muy parecida a la de Lisón. Da la triste sensación que no le importa nada, que tras la pérdida de alguien al que quiso, se hubiera vestido de hielo y ya nada le impresiona. Solo busca culpables.
En cuanto a la trama en sí misma, me ha parecido bastante más oscura que la anterior, con un engranaje basado en la venganza y en la búsqueda de los culpables que primero, han puesto en tela de juicio la honorabilidad de Santi, el ex compañero de Lisón y por otro, la desaparición de Unai Miralles (intento no hacer spoiler para que quien lea este comentario, le entren suficientes ganas para leer las dos novelas). Tanto Zoe como Marcial, centrarán sus recursos para dar con el hilo que les permita desenmarañar la madeja que se ha tejido en torno a estos dos expolicías.
En el desarrollo de los acontecimientos, no faltarán las persecuciones, balazos y un puñado de muertos, cuál de todos más malo, que provocarán en el lector, un constante sobresalto y lo que es aún peor, no saber si los sospechosos son los correctos.
Sola, la galga de Lisón, me ha vuelto a inspirar una profunda ternura. Esa capacidad que tienen los animales de conocer a sus amos, mucho más, incluso, que las mismas personas. Mirar traspasando las corazas que mantienen, en este caso a Marcial, sin que los humanos que lo rodean, logren saber que se esconde detrás. Sin embargo, Sola, sin emitir sonido alguno, más que sus ladridos, logra calar en el corazón de este hombre solitario cuyo único afán, ha sido hacer justicia.
Desde luego, a pesar de lo negro de la historia, me ha parecido una trama alucinante en la que de vez en cuando, me daban ganas de zarandear a Zoe y en otras, acompañar a Marcial con una Budweiser para ayudarle a comprender, que a pesar de su soledad, había una lectora que logró calzar sus zapatos y mirar la vida desde su perspectiva. Con toda esa carga emocional que traspasa el papel del libro y que sin duda, se quedará en mi recuerdo durante mucho tiempo.
¡Gran novela!, mejor dicho, ¡NOVELAZA!





