Ficha Bibliográfica
Título: La niña rota
Autor: Encarni Barrera Fernández
Editorial: Círculo Rojo
Puntos de venta
Sinopsis
Lola, Adora y Adela, tres mujeres de la misma familia, tres generaciones que entrelazan una historia entre la miseria de postguerra y la mentira arrastrada para poder seguir respirando cuando la vida niega el aire. Vidas arrastradas por las coincidencias del destino, ese que hace de las casualidades el medio por el que dejan de tener sentido las decisiones humanas. No importa dónde nos escondamos, lo que tenga que ser será...
Comentario
Desde que vi a Encarni Barrera anunciar la publicación de esta novela, me entraron muchas ganas de leerla porque el tema que trata y sobre todo, la época en que comienza a desarrollarse la historia, me llamó la atención pues, como vengo de una país del otro lado del charco en el que vivimos bajo un régimen militar durante diecisiete años, en donde el nombre del General Franco era muy mencionado por el entonces presidente de la República, Augusto Pinochet, una parte de la historia que viví siendo una niña, imaginaba que la de España, que también se estudia en Chile, no iba a ser muy diferente de la mía y de mi país.
Seguramente para los nacidos en este país, debe resultar repetido, no así cuando al que lee le fascina la historia real y lo bien que un autor utiliza la misma en beneficio de sus propias creaciones.
Dicho esto, no puedo decir otra cosa de esta novela que no sea que me encantó, sí, porque la autora supo desarrollar las vivencias de tres generaciones de mujeres, vinculadas por la sangre: Madre, hija y nieta en un periodo histórico real, en que los que no murieron en el frente, regresaron para reinventarse.
Lola, una de las protagonistas, la que inicia la generación de mujeres, nos situará hacia fines de la guerra civil española. Cuando la gente rica que podía permitirse servidumbre en sus haciendas, comienza a trabajar en la casa de doña Leonor, quien también desgranará parte de su vida y sus propias vicisitudes, entre otras: el haberse casado con un hombre al que no amaba y vivir, en la sombra, la pasión verdadera con aquél que por circunstancias de la vida, no pudo convertirse en su marido.
La guerra, como decía unas líneas más arriba, destruyó a muchas familias: padres, hermanos, maridos, personas que murieron en el frente y que con sus partidas, terminaron de desmadejar la vida de las mismas. Tanto Lola como doña Dolores, sufrieron esa perdida, a una le arrancaron al marido y a la otra, al amante y un hijo.
Las historias la construyen los pueblos, decía el último presidente democrático de Chile pre periodo militar, Salvador Allende, y esto es justamente lo que ocurre en el pueblo donde transcurren los acontecimientos. Un pueblo como cualquier otro en donde todo el mundo conoce a todo el mundo, en donde el cura de la época, participa en cosas que nada tienen que ver con la espiritualidad, donde las monjas fueron atacadas, la iglesia, casi destruida y, en donde las almas, buscaban un poco de paz en medio de tanto dolor.
Los años pasan y no pasan en vano. Tras algunos ir y venir de la primera protagonista, pasa el testigo a su hija y es ella, quien seguirá contándonos su propia historia, no muy diferente de la de su madre. Tal parece que en algunos casos, ya no tan solo de ficción como lo es en este, sino que en la vida real también, la desdicha y la mala suerte se van transmitiendo de generación en generación. Adora tendrá que revivir algunas vicisitudes que su madre también vivió, además de casarse con quien no ama en realidad. Mientras tanto, la vida política continúa. El primer escenario, en el cual se comenzó a desarrollar esta trama, ya no es el mismo pero, los hijos no reconocidos, las herencias y el parentesco entre algunos, serán solo la punta del iceberg.
Y por último, la nieta Adela, quien aparece en escena varias veces pero retoma siendo ya una mujer a punto de casarse. España recupera poco a poco la normalidad tras la muerte de Franco y, las elecciones democráticas son una realidad y no parte de una quimera perseguida durante tantos años.
Haber leído este libro, ha significado que me involucrara directamente con los sentimientos de sus personajes así como también, el reconocer la abundancia vs. la pobreza existentes en muchos hogares. Me ha impresionado también, la sencillez con que esta autora describe los episodios, tan de cerca, que a veces me daba la sensación de que en cualquier momento, iba a convertirme en uno más para advertirles lo que se les venía encima.
Una novela que desarrolla sin grandilocuencias, los avatares del destino que les tocó vivir a estas tres generaciones de mujeres en una España muy diferente de la que conocemos hoy en día y en que lo más complicado era, simplemente, sobrevivir.
A veces, las circunstancias y un destino que parece haberse escrito con mala letra mucho antes de nacer, se ponen de acuerdo para hacer las cosas más difíciles a estos personajes que intentan, relatarnos desde el corazón y con la perspectiva de los años, los sucesos acontecidos en ese periodo de la historia. En realidad, solo querían seguir viviendo, haciendo sus vidas, simplemente, ni más ni menos que eso.
Esta novela, tiene muchas no, muchísimas frases que van dejando huella a lo largo de su lectura. He rescatado algunas que dejaré aquí, tengo la suerte de poder dar sentido a cada una de ellas así es que los animo, a que se hagan con el libro y disfruten de su lectura completa.
«La vida no entiende de guerras, ni de muertes, ni de hambre, ni de miserias, la vida solo entiende la Vida.»
«…El luto de las más mayores las hacía viejas irreconocibles y a las más jóvenes se les había robado la belleza para reemplazarla por ojos secos y labios sin color…»
«Quizás solo era necesario dejar que el viento soplara, que arrastrara en un vaivén lo pasado, lo que ocurrió en un tiempo muy breve, muy cercano, muy dolido. Bastaba una ráfaga de viento para dejar ir lo que pesaba y poder caminar de nuevo sin viejas cargas…»
«Nada se olvida mientras haya una sola mano que recuerde un tacto, nada termina hasta que los ojos se cierran y la tierra acoge, y, ni aún entonces, lo que quedó atrás tiene dicha su última palabra.»
«De nada sirve martirizarse, hay coincidencias mortales que, si se analizan, en ocasiones lo mejor es callar y andar… hacer que no se oye, que no se ve, que no se sabe, cuanto más sabemos más grande es el dolor…»
Algunos datos sobre la autora: Encarnación Barrera Fernández, nació en Montejícar (Granada) el 18 de septiembre de 1964. Cursa sus estudios de Técnico de Administración en el Instituto Sierra Mágina de Huelma (Jaén), población en la que reside desde hace veinte años. En el Instituto Encarni participa en el grupo de teatro junto a sus compañeros.
Escribe desde niña, su afición por la literatura la deja aparcada por su trabajo y para dedicarse al cuidado de su familia.
Aunque se declara una enamorada de la poesía, y tiene algunos poemarios escritos es con novela con lo que se decide a presentarse ante el público. Tras escribir su primera novela larga, «Sentimientos enviados» que no publica, ve la luz en Diciembre de 2012 «Las manecillas del reloj», novela a la que se le dedican algunos artículos en diarios provinciales y que va por su segunda edición. «El infierno cabe en un suspiro» y «La niña rota» es la tercera novela publicada y quinta registrada.
Gentileza Libro: Editorial Círculo Rojo








